Crisol de culturas

historia de almanza

ORÍGENES Y CAMINOS

Más de 1.000 años como tierra de paso y encuentro

La historia de Almanza está ligada al encuentro entre culturas y a su importancia como lugar de paso y frontera. En la villa han convivido comunidades árabes, cristianas y judías, y sus orígenes se relacionan con la repoblación mozárabe de la primera mitad del siglo X. De aquel pasado se conservan importantes vestigios, como la muralla, el arco de entrada al casco histórico y sus puentes medievales, que hoy nos invitan a descubrir una de las villas con mayor riqueza histórica de la Ribera del Cea.

Su posición entre la meseta y la montaña oriental leonesa convirtió a Almanza en un enclave destacado de las comunicaciones entre Castilla y Asturias. Desde el siglo XII y hasta bien entrado el siglo XX, viajeros y mercancías encontraron aquí un lugar de paso en sus recorridos. El río Cea, los caminos y las defensas de la villa ayudan a comprender una historia marcada tanto por los intercambios como por la necesidad de proteger este territorio.

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¿De dónde viene el nombre?

El nombre de Almanza guarda distintas interpretaciones. Una tradición lo relaciona con el paso de las huestes de Almanzor, mientras que otra lo vincula a las voces Mansula y Al-Manzil, asociadas a un lugar de estancia o descanso en el camino. Sin embargo, un documento del año 928, anterior al nacimiento de Almanzor, ya menciona una villa llamada Mansula entre las propiedades que Alfonso IV donó al monasterio de Santa Eugenia de Calaveras.

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VILLA DE FRONTERA

Fortaleza y fidelidad al Reino de León

A finales del siglo XII, Almanza ocupaba un lugar importante en la frontera del Reino de León. En 1191 era una plaza destacada y, apenas tres años después, su castillo fue citado como ejemplo de fidelidad al monarca leonés. Su fortaleza, sus fosos y el recinto amurallado respondían a esa posición estratégica, en un tiempo en el que la defensa de los caminos y de los límites entre reinos condicionaba la vida de sus habitantes.

Uno de los grandes hitos de esta historia llegó el 6 de diciembre de 1225, cuando Alfonso IX otorgó el Fuero a la villa de Almanza. El documento reconocía términos a la población y concedía protección y privilegios a sus vecinos, entre ellos la exención del portazgo, un tributo relacionado con el tránsito de mercancías, en todo el reino.

Este reconocimiento reforzaba el vínculo de Almanza con la monarquía leonesa y favorecía a quienes habitaban una villa de especial importancia fronteriza.

VILLA DE REYES

Un pasado que se recorre paseando

Hoy, ese pasado se descubre recorriendo el casco histórico, contemplando los restos de sus defensas y siguiendo la Ruta Villa de Reyes. Sus diez libros escultóricos permiten acercarse a distintos episodios de la historia de Almanza, desde el siglo X hasta el XX. Un paseo entre calles y monumentos para conocer cómo fue creciendo la villa y reconocer, en el paisaje actual, las huellas de quienes la habitaron.

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